martes, 11 de octubre de 2011

Ellos usan gasolina, no sangre.



Vamos a comernos el agobio y los esfuerzos. Vamos a enrollarnos en papeles de alivio, en calma aparente. Vamos a hacer de la trampa en que dormimos un lugar más habitable.  Y es normal; temblamos y nos mordemos las uñas y nos arrancamos el pelo y nos inquietamos y respiramos rápido y le damos vueltas al café y… Y-Y-Y y nos castigamos, con el fin, el único fin , de hacernos sentir bien. Lo curioso es que nunca nos castigamos lo suficiente.
 ¿Qué coño es el bienestar? Hemos desistido: creemos que solo la metafísica de Platón podría explicarlo, el “bienestar” existe en la medida que exista en el mundo de las ideas, en el universo de la verdad absoluta y universal…  es una definición  en el aire. Si tenemos los dos pies sobre el asfalto…














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